lunes, 24 de enero de 2011

Jude Stéfan




como un samurái de corazón inmóvil
en la puerta del placard me espera la rata
muerta y carnosa
el ojo vivo
que tanto se regocijó  en los altillos
la noche fue su hora
mostrando sus dientes ensangrentados
la acaricio tibia sin que me muerda
largos bigotes  una cola
para encender los cirios
la herida en el cráneo
en la pieza vacía oscilan las tulipas
en el jardín estallan los dientes de león
crecen las nubes
y yo escribo la tormenta
los ruidos del tiempo concluido
el dolor en el aire que dejan los suicidas

*
comme un samouraï au cœur immobile à/la porte du placard m’attend  le rat/mort et gras/l’œil vif/longtemps qui s’ébattit dans les combles/la nuit était son heure/en découvrant ses dents ensanglantées/chaud je le caresse sans qu’il morde/longues moustaches une queue/pour allumer les cierges/la plaie au crâne/dans la chambre vide penchent les tulipes/au jardin explosent les dents-de-lion/montent les nuages/et j’écris l’orage/les bruits du temps fini/le souffre dans l’air laissé par les suicides

2 comentarios:

Florence Baranger-Bedel dijo...

Siempre me da alegría encontrarme con la vida acuática. Un día me contarás por qué "la vida acuática". Un abrazo,

Anónimo dijo...

una elección mortal y una traducción afiladísima. un placer y un dolor, sin duda.
en un arranque de cara de piedra me gustaría decirte que me gustaría sacar un poemario doble, de ambos nosotros dos (algo como esos libritos de doble frente). tiro la insinuación, bien directa me salió. jaa-
vale.-